MARIA GABRIELA, INTENTANDO ALCANZAR UN SUEÑO.
María Gabriela, miraba con tristeza sus manos, que asomaban puntas de uñas cuarteadas > el maldito cloro y el jabón, me han destruido mis manos, por mucho que use guantes, me resecan mi piel > Se quejaba. La joven, de veintidós años, reflexionando sobre los motivos de la resequedad de sus manos, se percató que la misma provenía por el constante uso de jabones, detergentes y aromatizantes, lo que jamás había utilizado en forma habitual, porque en su país natal, se desempeñó como Asistente Legal, cursaba el último año de la carrera de Derecho, cuando decidió emigrar. Trabaja en labores de limpieza en las oficinas de su paisano, un ingeniero en electrónica que había inmigrado desde décadas y que hoy exhibe su sueño americano, con el emprendimiento de una empresa de Mark...