SIN MUSA QUE INSPIRE
Se extinguió la musa inspiradora que degradaste, se apagó como luz derramada en cera, dolió y hurgó heridas expuestas afuera, ¡ay, mal amor, cómo me vaciaste! ¡Ay, mal amor, como recuerdo el agravio! que secó el caudal que ufanado pregonaste, solo fueron ilusiones que tú mismo inhumaste, acción y mente de un malhechor falsario. De aquel camposanto de sentimientos, rescaté para mí, consideración y respeto. ¡Ay, mal amor, que mal guardaste el secreto! que, al exhumarlos del osario, tuve renacimientos. Es cierto, que se esfumó mi numen de poesía, no puede mi ingenio acogerse en algo bueno, pero confiada en mi espíritu creador y sereno, pariré ideas, mi imaginación despertaría. Creíste que el dolor permanecería en el tiempo, pues, él cicatrizó heridas en mi cuerpo, que protegiéndome me nació un contra cuerpo, que, al evocarte, solo fuiste un fútil pasatiempo. ...