SU ÚLTIMO BESO

 






Caricias de boca

 con aliento nuevo,

que no evocan pasadas pasiones,

ni experiencias,

ni tentaciones...

Son novedosas, amadas, calladas,

ajenas al ruido,

 de la infinita noche.

 

Silenciosa y cansada

fue su imaginaria hora,

ya medianoche,

después del encuentro,

no hubo reproche,

fue porque del corazón

se abrió como un broche,

que lo tenía cerrado,

más tenso que

un cofre,

al que abrió solo

por un beso...

Un beso silente,

un beso certero,

que destelló hasta

el último intento…

Por eso él, estando muerto,

despertó atónito…  hambriento…

deseando un único y ¡último beso ¡

 

Ana Sabrina Pirela Paz

(abril 2021)

 

 

 

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