SIN MUSA QUE INSPIRE
Se extinguió la musa inspiradora que degradaste,
se apagó como luz derramada en cera,
dolió y hurgó heridas expuestas afuera,
¡ay, mal amor, cómo me vaciaste!
¡Ay, mal amor, como recuerdo el agravio!
que secó el caudal que ufanado
pregonaste,
solo fueron ilusiones que tú mismo
inhumaste,
acción y mente de un malhechor
falsario.
De aquel camposanto de sentimientos,
rescaté para mí, consideración y respeto.
¡Ay, mal amor, que mal guardaste el secreto!
que, al exhumarlos del osario, tuve renacimientos.
Es cierto, que se esfumó mi numen de poesía,
no puede mi ingenio acogerse en algo bueno,
pero confiada en mi espíritu creador y sereno,
pariré ideas, mi imaginación despertaría.
Creíste que el dolor permanecería en el tiempo,
pues, él cicatrizó heridas en mi cuerpo,
que protegiéndome me nació un contra cuerpo,
que, al evocarte, solo fuiste un
fútil pasatiempo.
Ana Sabina Pirela Paz
25-08-2026
Instagram anitapirela20
ana.pirela@hotmail.com
Qué gran verdad en cada verso! Es un viaje precioso desde la sombra del desencanto hasta la luz de la plenitud y la autodefensa del alma. Al final, como bien dices, el pasado se vuelve un fútil pasatiempo frente a la fuerza de un espíritu sereno y creador. ¡Felicidades por esta inspiración tan profunda!"
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